En 20 años la calidad de vida en Mendoza decae

En 20 años la calidad de vida en Mendoza será peor que ahora

Fecha de Publicación: 22/09/2009
Fuente: Los Andes On Line
Provincia/Región: Mendoza



Es el escenario posible proyectado por expertos de la UNCuyo en el caso de que no se tomen las políticas necesarias. Habrá menos agua y más contaminación. Presentarán propuestas.
De no tomarse las previsiones necesarias, la calidad de vida en Mendoza declinará en forma significativa en los próximos 20 años. Habrá menos agua en los ríos, el campo y la ciudad sufrirán las consecuencias de la escasez del líquido vital y los cultivos padecerán los efectos de la salinización.
Los espacios verdes disminuirán, la contaminación se agudizará y el desequilibrio territorial será tan grande que el oasis provincial estará aún más saturado de población que en la actualidad. Pero esto no será todo: las desigualdades sociales aumentarán y la productividad local irá en franco declive.
El escenario posible para las décadas venideras es preocupante. Pero el costado positivo es que todavía los mendocinos se encuentran a tiempo para lograr adelantarse a ese futuro. Justamente por eso, un grupo de expertos de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) se encuentra realizando un trabajo conjunto con especialistas de otras unidades académicas y organismos.
El objetivo es aportar ideas y propuestas que sirvan de sostén a las futuras políticas de Estado que se tomen para 'ordenar' el territorio.
De hecho, visualizar qué destino le espera a las generaciones presentes y futuras fue el primer paso para comenzar a dar marcha a un diagnóstico general que permita soluciones concretas.
Días atrás, el equipo de profesionales, integrado por ingenieros, especialistas en agua, geógrafos, biólogos y economistas presentó el "Escenario Tendencial Mendoza 2030" ante representantes de distintos organismos y la semana que viene realizarán una sistematización de sus propuestas.
Todo, en el marco de los aportes que el área científico-técnica deberá efectuar al Gobierno para ajustar los detalles del plan estratégico territorial, de acuerdo a lo dispuesto en la Ley de Ordenamiento territorial (8.051) aprobada hace 4 meses en la Legislatura.
"Este trabajo servirá de complemento a lo que está haciendo la Secretaría de Medio Ambiente", explicó Arturo Somoza, rector de la UNCuyo y agregó que lo que se plantea desde esta casa de altos estudios es la necesidad de lograr un cambio sustancial en el modelo de desarrollo que se ha venido aplicando en las últimas décadas.
Somoza consideró además que los cambios ocurridos en Mendoza han sido injustos no sólo en lo territorial, sino también en el aspecto social. "No hay que hacer correcciones menores; hay que cambiar el modelo y por eso estamos elaborando propuestas que sirvan en forma concreta", dijo el rector.
Las conjeturas proporcionadas por los expertos no fueron elaboradas al azar. Lejos de esto, las proyecciones científicas estuvieron basadas en los análisis y tendencias estadísticas registradas por distintos organismos provinciales durante la última década. Así, las perspectivas para los años venideros se desplegaron sobre aspectos clave para el desarrollo de nuestra provincia.
Glaciares. El informe indica que la retracción de los glaciares, verificada en la provincia desde hace 40 años, hará descender el caudal de los ríos hasta 12%. Por otra parte, la isoterma de 0° ascenderá en altitud, aumentarán las lluvias en el llano y disminuirán en la cordillera.
Agua. El escenario para 2030 indica que su demanda crecerá a un ritmo superior al poblacional. "En el 2009 ya había alcanzando un promedio de crecimiento de 1,6% anual, valor superior al crecimiento poblacional que era del 1,2%", advierte textual el informe.
Desarrollo humano y crecimiento. El Producto Bruto Geográfico (PBG) global de Mendoza registra para dentro de dos décadas un crecimiento moderado a diferencia de 2015, cuando la tasa promedio fue del 6% anual. El crecimiento en el período 2003-2006 había sido superior, alcanzando una tasa de crecimiento real de 12,8% anual.
Sin embargo el Índice de Desarrollo Humano (IDH) seguirá presentando al 2030 aspectos regresivos y desequilibrio en relación a la distribución territorial. Los valores más altos se registrarán en el Gran Mendoza, San Rafael y Malargüe. Esto marcará una inequidad con respecto al resto de los departamentos.
Producción. Para las próximas décadas los especialistas prevén que los sectores comercial y hotelero- gastronómico, junto al de minas y canteras serán los de mayor crecimiento. Dentro de este último, la explotación de petróleo y gas perderá protagonismo frente a la metalífera.
Minería. El escenario es que la explotación minera crecerá hasta cubrir 30% del territorio y las áreas protegidas disminuirán.
Contaminación. La disponibilidad de agua para riego se reducirá en 2030 a causa también de la contaminación de las aguas con basura y efluentes. Además influirá el aumento de la demanda para uso doméstico. En la actualidad (2009) hay al menos 20 mil hectáreas contaminadas por efluentes urbanos mientras crece el costo de limpieza de los canales.
También aumentará la generación de residuos urbanos y la contaminación atmosférica por monóxido de carbono e hidrocarburo de plomo. La falta de planificación del transporte público y el incremento del parque automotor provocarán más contaminación sonora.
Salinización del agua y la tierra. La contaminación salina de agua subterránea crecerá y afectará a las áreas del acuífero norte con valores críticos. Esto será negativo para la actividad agrícola y el consumo humano. La superficie de suelo afectado por salinidad en la zona cultivada del río Mendoza alcanza 50% en 2009 y llegará a 56% en 2015. Para 2030 afectará 62% de esa zona.
Asimetrías sociales. Se profundizarán las desigualdades, sobre todo en materia de vivienda. Incluso en la actualidad, investigaciones del Centro de Estudios sobre Asentamientos Humanos de la UNCuyo indican que 29% de los hogares mendocinos padecen situaciones deficitarias. De ellos, 68% está afectado por déficit relativo (viviendas que podían ser recuperadas o ampliadas) y 31,7% presenta una situación de déficit absoluto (viviendas precarias irrecuperables o compartidas).
El 60% de las villas y asentamientos se encuentran en el Gran Mendoza. La postal contrasta con los 180 barrios cerrados existentes en el Área Metropolitana.
Concentración en la ciudad. En 2030 el 83% de la población vivirá en las ciudades ubicadas en las zonas de oasis. La tendencia de concentración en los centros urbanos (especialmente en el Gran Mendoza) se profundizará. En 2004, el 79% de la población vivía en las ciudades ubicadas en zonas de oasis, de ella 68% se concentraba en el Gran Mendoza. En el resto de los departamentos se prevé que baje la tasa de crecimiento poblacional por la falta de trabajo y oportunidades.
Crecimiento de la población. La población del Gran Mendoza en las próximas dos décadas será de 1.300.000 habitantes. En 2001 ya superaba los 800.000 habitantes, concentrados en menos de 1% de la superficie provincial (245km2).
Riesgo sísmico y aluvional. La población de casi 500.000 nuevos habitantes, que se incorporaron al Gran Mendoza de 2001 a 2030, profundizará el crecimiento urbano en forma desordenada hacia zonas de riesgo sísmico y aluvional y también hacia tierras fértiles agrícolas. Para esa fecha se urbanizará gran parte de la tierra fértil del oasis y se empujará la frontera agrícola hacia el secano.
Ríos. Para 2030 el Gran Mendoza presentará un estrés hídrico crítico. Surgirán situaciones de exclusión, conflictividad social y resentimiento en las actividades productivas.
Espacios verdes. En el Gran Mendoza, el crecimiento de los espacios verdes se verá limitado por el uso del suelo para vivienda. Habrá menos disponibilidad de plazas y parques por habitante.

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