Pingüinos emperadores bajo la lupa del Conicet



Emperadores del frío

Fecha de Publicación
: 28/11/2014
Fuente: Conicet
Provincia/Región: Antártida


Investigadores del CENPAT fueron a estudiar el ciclo de apareamiento del Pingüino Emperador a la región más helada del planeta.
Durante el frío invierno antártico realizamos una travesía de más de 60 km sobre el hielo marino hasta alcanzar la colonia reproductiva de pingüinos emperadores más septentrional, para realizar un censo completo y evaluar el estado de salud de una de las especies más amenazadas de pingüinos.
Llegar a la Antártida no es fácil. El viaje comenzó en la Base Aérea de Palomar en Buenos Aires a bordo de un avión Hércules perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina que nos llevó hasta la Base Marambio. Finalmente Junto a Verónica D’Amico, investigadora asistente en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) y a Marcela Libertelli, investigadora del Instituto Antártico Argentino (IAA), arribamos a un campamento montado detrás de un témpano y nos pusimos a resguardo de los vientos helados. Recién allí iniciamos la aventura atravesando un mar congelado hasta llegar a la colonia de Pingüinos Emperadores.
Los Emperadores son, entre todas las especies de pingüinos, los más grandes, y pueden alcanzar una altura de 1,2 m y un peso entre 30 y 45 kg. A principios del invierno, se agrupan para reproducirse sobre el hielo marino alrededor del continente antártico. Ellos habitan la región más fría del planeta, donde la temperatura puede descender a -60 °C sobre el hielo. Luego del apareamiento, las hembras ponen un solo huevo e inmediatamente se lo pasan al macho para que lo incube sobre sus patas tapándolo con un pliegue en su abdomen para protegerlo del intenso frío.
Mientras las hembras regresan al mar para alimentarse, los machos permanecen en grupos compactos hasta nueve semanas incubando el huevo. No pueden dejar que se caiga porque si hace contacto con él suelo, se congela. Además durante este período, los machos pueden llegar a perder hasta la mitad de su peso corporal ya que permanecen en ayuno esperando el regreso de las hembras que retornan cuando el huevo finalmente eclosiona, para cuidar al pichón recién nacido. Ahí los machos van al mar abierto para alimentarse y recuperar sus energías luego del prolongado ayuno. Después de unas pocas semanas, los machos regresan y entonces ambos miembros de la pareja alimentan y mantienen caliente a su único pichón por alrededor de 7 semanas.
A partir de entonces los pichones forman guarderías o crèches donde permanecen protegidos y calientes, pero sus padres los siguen alimentando reconociéndolos por sus vocalizaciones. Al comienzo del verano, después de casi seis meses, los pichones terminan su crecimiento y junto con los adultos van al océano para alimentarse por sí solos.
El Pingüino Emperador es una de las especies más afectadas por el calentamiento global ya que para reproducirse dependen exclusivamente del hielo marino. Durante los últimos años, el hielo ha sufrido cambios en su duración y pérdida significativa en su espesor. Los pingüinos emperadores reproducen sobre el hielo marino bloqueado a la costa, que debe permanecer estable desde abril hasta finales de diciembre para que se pueda completar una temporada de cría exitosa. Si el hielo es muy delgado se rompe demasiado pronto y consecuentemente los pichones llegan al mar antes de que estén listos para cuidarse por sí solos. La extensión del hielo marino en invierno, a su vez, tiene influencia directa sobre las redes tróficas, particularmente en el ciclo de vida del krill (Euphausia superva) del cual dependen muchas especies antárticas, incluyendo los pingüinos emperadores.
Debido a la fragilidad de esta especie, se ha sugerido la importancia de llevar a cabo estudios regulares para monitorear las tendencias poblacionales y realizar nuevas investigaciones sobre su ecología para mejorar la comprensión de cómo los cambios ambientales afectarán a los pingüinos emperadores.
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